Síntomas de depresión en Gatos

Al igual que nos ocurre a los humanos, la depresión en gatos no es un hecho aislado. La llegada de un nuevo miembro a la familia o un traslado de domicilio pueden conducir a esta patología psíquica en los felinos.

Por suerte para ti, tenemos la receta perfecta que te ayudará a prevenirla o, al menos, a mitigar sus secuelas. Recuerda que la salud psíquica merece tanta atención como la física. Solo así tu mascota será plenamente feliz.

Comportamiento que muestran los gatos deprimidos

Por regla general, la depresión en gatos viene motivada por un cambio brusco y/o repentino en las rutinas de tu mascota. En otras ocasiones, su extrema sensibilidad puede llevarlos a replicar la conducta de su amo somatizando una profunda tristeza.

En este sentido, si tú estás atravesando un período de estrés o de abatimiento anímico tu felino, con el que guardas una estrecha relación, se verá igualmente afectado y podría compartir contigo esos síntomas.

De acuerdo con las pautas marcadas por los etólogos o especialistas en comportamiento animal, estas son las señales que deberán alertarte sobre la presencia de una depresión en gatos:

  1. Deja de comer o lo hace con mucha menos asiduidad, cuando con anterioridad era un buen comedor.
  2. Deja de jugar y de interactuar contigo.
  3. Se muestra poco afectivo y tiende al autoaislamiento. Prefiere la soledad.
  4. Presenta cambios repentinos de carácter llegando a ser asustadizo, agresivo o muy irascible a ratos.
  5. Duerme mucho más de lo habitual en él.
  6. Deja de acicalarse.
  7. Su arenero está desordenado y prefiere a hacer sus necesidades fuera de él. Este es un signo inequívoco de ansiedad o frustación en el animal.
  8. Apenas maúlla con respecto a lo que solía hacer en el pasado. Curiosamente en este punto, se ha observado que en algunos gatos deprimidos se produce una acusada vocalizción, de modo que gruñe cada vez que alguien se le aproxima.

¿Por qué está deprimido mi gato?

Entre las causas o factores desencadenantes de una depresión en gatos merecen tu atención los que siguen:

  • La soledad. Tu mascota te echa de menos porque no pasas suficiente tiempo con él, porque durante tus vacaciones no ha entablado una buena relación con el familiar o amigo que lo ha cuidado o porque tras un período de mucho contacto con él debes ausentarte y esa situación le hace sentirse abandonado.
  • El duelo. Su dueño o un ser muy querido de su familia ha fallecido.
  • Los celos. Un bebé o una nueva mascota se incorporan a la familia haciéndole sentir desplazado.
  • La falta de libertad. Si tu mascota no cuenta con suficientes alternativas de exploración o no tiene contacto con el exterior esa carencia de estímulos puede avocarlo a la depresión o a una severa tristeza.
  • La ruptura de sus rutinas. Un cambio de domicilio le obligará a familiarizarse con nuevos espacios, olores, ruidos… generándole mucho estrés e inquietud en un primer estadio.
  • Una enfermedad, especialmente si se prolonga en el tiempo. Este hecho puede favorecer que aflore una depresión. La intervención del veterinario resultará decisiva para atajar el problema estableciendo el oportuno tratamiento.
  • Un shock traumático. Si el gato ha sufrido un abandono o malos tratos físicos es casi seguro que padezca una depresión.

Cómo hacer que la depresión desaparezca

Aunque en ocasiones puede resultar complicado identificar la causa propiciatoria de la depresión o incluso la existencia de esta, detectar el origen es esencial para prescribir la terapia indicada.

Solo así podremos atajar el proceso a tiempo previniendo que se cronifique. Por tanto, al menor indicio sospechoso deberás consultarlo con el veterinario para descartar patologías físicas, así como con el etólogo para descubrir la causa y ponerle remedio.

Entre las medidas que puedes implementar para revertir la depresión en gatos hay un ingrediente que destaca sobremanera y no es otro que el cariño. Si tu mascota está deprimida pasar tiempo con él hablándole, acariciándole o simplemente permaneciendo a su lado le procurará lo que más reclama. Tu dedicación es la medicina más efectiva.

Otra forma de demostrarle tu amor es jugar con él. Además de reforzar vuestro vínculo le ayudará a ejercitarse, algo que, sin duda, acelerará su recuperación. Se recomienda un mínimo de 30 minutos de juego al día. Puedes proveerle de rascadores, peluches o de juguetes interactivos que favorezcan el juego compartido y estimulante, también en los momentos de soledad.

Los caprichos son otra de las piezas angulares del tratamiento de la depresión en gatos. Obséquiale con una cama más mullida, con un poco de catnip o hierba gatera, con su comida húmeda favorita o con unas gotitas de esencia de flor natural en la comida.

Eso sí, deberás cerciorarte de que consume la hierba gatera o los snacks húmedos con moderación, dado que su abuso podría propiciar la sobreexcitación o la ingesta compulsiva, respectivamente. Si se muestra apático puedes probar a levantar las persianas y a dejarle ver el exterior para estimular su instinto de caza al ver las aves pasar. Proporcionarle un ambiente rico en posibilidades de juego y exploración siempre resulta muy beneficioso para revertir la depresión en gatos.

Igualmente, alimentar su seguridad y la confianza en ti encargándote de su higiene, por ejemplo, cepillándolo es otra positiva pauta que te aconsejamos pongas en práctica. Si nos hallamos en meses fríos u oscuros mantener encendida una lámpara le reconfortará. La medicación es siempre el último recursos para encarar la depresión en gatos. La farmacoterapia se aplicará únicamente bajo prescripción veterinaria en los casos en los que las recomendaciones que ya te hemos mencionado no hayan funcionado o en los más severos y persistentes.

Una vez pautado un tratamiento a tu gato deberás seguir las indicaciones del veterinario y acudir a las revisiones periódicas que se establezcan para supervisar su evolución. No podemos despedirnos sin concluir que la receta para prevenir la depresión en gatos se compone de mucho amor, rutinas establecidas y respetadas, nada de estrés y visitas veterinarias. ¡Larga vida a las mascotas felices!

NaturalCan

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