¿Pueden los Gatos padecer Leucemia?

Las enfermedades víricas son la principal causa de morbilidad y mortalidad no traumática en los felinos y, precisamente, la leucemia en gatos es una de ellas. Pese a que su diagnóstico no resulta sencillo y que no tiene cura, si se siguen las pautas marcadas por el veterinario y se practican las revisiones rutinarias la calidad de vida del animal puede ser más que aceptable.

Leucemia felina, un virus muy contagioso

El FeLV o virus de la leucemia felina es un retrovirus que deprime el sistema inmunológico del gato destruyendo o dañando las células del mismo. De hecho, pertenece a la familia del virus de la inmunodeficiencia felina (FIV).

Se estima que el 1-2 % de los gatos españoles están infectados de FeLV, siendo los gatos callejeros los más proclives puesto que este virus prolifera en los ambientes sucios o de acusado hacinamiento. Además, en la calle existe contacto con vectores como las pulgas.

Este letal virus fue detectado por primera vez en 1964 como potencial desencadenante del linfoma de un grupo de gatos. Se cree que un millón de años antes una rata mordió a un gato dando origen a esta patología.

Debes saber que se trata de una enfermedad exclusiva de los gatos, por lo que ni los humanos ni otros animales pueden ser contagiados tras el contacto con un gato aquejado de leucemia.

De acuerdo con el Grupo de Estudio de Medicina Felina de España (GEMFE) que pertenece a la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA) las vías de contagio son las que siguen:

  1. La saliva o las secreciones nasales presentes en el acicalamiento mutuo o por compartir comedero o bebedero.
  2. Por contacto con heridas o mordeduras.
  3. Por el contacto con las lágrimas, la orina o las heces de un gato infectado.
  4. Por la inoculación de insectos transmisores.
  5. Durante la gestación o la lactancia de la madre hacia sus cachorros.

Sin embargo, el alcance de la infección viene condicionado por la edad, el estado de salud o los hábitos del felino, así como por las características del entorno.

Síntomas de leucemia en gatos

Como ves, el virus reside en los fluidos corporales del gato enfermo. Sin embargo, cuenta con una corta vida fuera del cuerpo del animal y es muy sensible a la acción de los desinfectantes. Por tanto, no resulta complicado mantenerlo alejado de tu gato si eres escrupuloso con la higiene. Una vez infectado es posible que el felino no muestre síntomas y que su sistema inmune logre zafarse del virus.

En otros casos, no será posible quedando el gato infectado de por vida. El virus de la leucemia felina desencadena un amplio catálogo de alteraciones o enfermedades que pueden manifestarse solapadas en algunos casos. Nos referimos a:

  • Fiebre, Letargo, Inapetencia.
  • Pérdida de peso, Pérdida de pelo.
  • Convulsiones, Estomatitis, Gingivitis.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Infección de vejiga, Infección cutánea.
  • Infección de las vías respiratorias superiores.
  • Diarrea, estreñimiento y/o molestias estomacales.
  • Ictericia, • Falta de aseo y tendencia a no utilizar el arenero.
  • Lenta recuperación de afecciones comunes como consecuencia de la inmunosupresión.
  • En el 25 % de los casos el FeLV viene acompañado de anemia evidenciándose en la palidez de las mucosas y encías.
  • En un 15 %, en cambio, origina la muerte de los linfocitos, o lo que es lo mismo, el linfoma de órganos tan dispares como la médula ósea, los riñones, los ganglios linfáticos, el timo, el hígado, los intestinos, la nariz o los ojos.

El 80-90 % de los gatos afectos por este retrovirus fallece al cabo de un periodo que puede oscilar entre los 6 meses y los 3 años. Todo dependerá de lo sano que estuviera antes de contraer la enfermedad y de los cuidados que se le provean.

¿Cómo se detecta la leucemia en un minino?

Por regla general, no basta con atender a los signos de la fase incial. Suelen precisarse ensayos de laboratorio más precisos como la prueba ELISA. En algunos casos también puede resultar necesario recurrir a otras analíticas de sangre para completar el diagnóstico.

En los casos en los que el virus haya afectado a algún órgano ya no será detectable en la sangre y será requerida una biopsía o la extracción de una muestra para conocer el alcance de la enfermedad.

Si no tiene cura, ¿existe tratamiento para el FeLV?

Dado que una vez superada la fase inicial la infección es crónica su tratamiento es paliativo y, en consecuencia, lo que persigue es asegurar la máxima calidad de vida del gato.

En este sentido, el veterinario puede prescribir antibióticos para controlar las enfermedades asociadas. En otros casos, se opta por los fármacos que tratan de potenciar la respuesta inmune o por aquellos destinados a contener la replicación de la enfermedad. En los gatos con linfomas o tumores el uso de la quimioterapia ha resultado ser exitoso, aunque debes saber que su alcance resulta limitado en el tiempo.

Si tu gato padece FeLV deberás administrarle la medicación que te haya pautado el verterinario y no exponerlo a situaciones de estrés. Igualmente, deberás evitar exponerlo al contacto con el exterior o con gatos no vacunados por constituir fuentes potenciales de contagio.

Sobra decir que deberás acudir con urgencia al veterinario si observas que ha empeorado o que manifiesta síntomas de una nueva enfermedad. Su pronóstico podría complicarse e interferir en su esperanza de vida.

Consejos preventivos

Aunque te resulte una frase manida, la mejor prevención viene de la mano de la vacunación. En el caso del virus de la leucemia felina resulta muy evidente. Este sencillo gesto puede salvar la vida de tu mejor amigo.

En línea con lo anterior, no aparear a los gatos infectados o evitar exponerlos a gatos sanos son sencillas medidas preventivas que deben acompañar tus rutinas de higiene si deseas preservar la salud de tu mascota.

Como has visto, la leucemia en gatos constituye una patología potencialmente mortal que, sin embargo, puede ser esquivada con unas mínimas medidas higiénicas y el oportuno rigor veterinario.

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