Babesiosis canina

Babesia canis es un protozoo que infecta a perros a través de la picadura de garrapata, sobre todo en el norte de España. Al ser producido por garrapatas, lo mejor será prevenir más que tratar la enfermedad. Desde Naturalcan, te enseñaremos todo lo que puede suponer que una garrapata transmita esta enfermedad a tu perrito y cómo debemos actuar.

¿Qué es la Babeosis?

La babesiosis canina es una enfermedad prevalente en el norte de la Península Ibérica, aunque se dará también en el sur de África, Asia y América. Como su nombre indica, en perros está causada por los protozoos de género Babesia y especie canis, aunque dentro de estas se conocen otras cepas, pudiendo afectar en casos puntuales a humanos. Estos son transmitidos mediante la picadura de una garrapata. El perro es el animal que más frecuentemente presenta esta infección, y es posible que queden como portadores crónicos asintomáticos.

Ciclo biológico de la Babeosis

Suele ser una enfermedad estacional, al ser transmitida por garrapatas, por lo que será más frecuente en verano y otoño. Podrá afectar en gran medida a cánidos silvestres como zorros o perros de rehala.

En esta enfermedad, es una garrapata de la familia ixodidae el hospedador donde madura el parásito. Cuando se alimentan de sangre en un perro, si la garrapata está infectada por Babesia, trasmitirán la infección al torrente sanguíneo. Este se desarrolla en los eritrocitos (glóbulos rojos) del hospedador, dando lugar a una sintomatología que en el siguiente apartado veremos. Si la garrapata es una hembra grávida (con huevos), puede transmitirse a las larvas a partir de la garrapata madre.

Cómo saber si un perro tiene Babeosis: Síntomas

La sintomatología depende de varios factores. Depende del número de garrapatas que tenga y estén transmitiendo dichos protozoos al perro, así como la edad del mismo y estado sanitario. Siendo peor el pronóstico en caso de que gran número de garrapatas se adhieran al hospedador y este sea cachorro o tenga otras enfermedades paralelas que depriman el sistema inmune.

Dicho esto, habrá una forma aguda y una forma crónica de infección.

  • Forma aguda: la incubación será de cuatro a seis días. Posteriormente ocurrirán picos de fiebre de entre 40-41ºC en animales jóvenes sobre todo. Habrá decaimiento, anemia hemolítica, anorexia, pérdida de peso aguda, palidez de las mucosas (encías por ejemplo) y orina concentrada. Podrá de igual manera ocurrir síntomas digestivos como vómitos, diarreas o ascitis (líquido abdominal). Los síntomas respiratorios que pueden ocurrir incluyen disnea (dificultad respiratoria) o taquipnea (respiración acelerada). Debido al shock es posible que aparezcan también alteraciones del sistema nervioso central, como convulsiones y/o ataxia.
  • Forma crónica: en animales adultos ocurrirá por reaparición de la misma tras episodios de disminución del sistema inmune por estrés, enfermedades concomitantes (paralelas), etc. Se puede producir la muerte por shock hipovolémico en algunos individuos muy parasitados si no se trata. Aunque en algunos perros los signos pueden ser leves o inaparentes, por lo que pueden quedar como portadores subclínicos.

Diagnóstico de la Babeosis

Primeramente, el veterinario al que acudamos (ya que como antes hemos comentado no será una patología a tratar en casa) debe realizar una anamnesis o historia clínica de nuestro animal, seguidamente de un examen físico general donde podrá detectar la fiebre, palidez de mucosas (encías), deshidratación si presentase, etc.

En el caso de formas agudas, el veterinario puede realizar un frotis sanguíneo (extensión de gota de sangre y observación al microscopio) para ver el parásito en los glóbulos rojos. En el caso de formas crónicas, para diferenciar el parásito deben realizarse otras pruebas para la detección de antígenos o anticuerpos como IFI, ELISA, PCR… estos son los métodos más sensibles.

Para llevar a cabo este proceso, será el veterinario quien extraiga una muestra sanguínea del animal afectado y lo envíe al laboratorio con el fin de identificar la presencia del protozoo mediante los métodos antes descritos.

Se deben descartar otras parasitosis como leishmania, leptospira, erhlichiosis, anemias autoinmunes, etc. El fármaco más usado es el diproprionato de imidocarb, administrado en dos inyecciones vía subcutánea, con un intervalo de 15 días entre ambas. También tiene un efecto profiláctico preventivo de hasta 6 semanas después de un único tratamiento, y la mejora clínica tras este tratamiento se podrá observar en dos días.

¿Cómo tratar la Babeosis?

El tratamiento dependerá de la carga parasitaria que tenga, del individuo, de los síntomas… Habrá que tratar a parte de la enfermedad, los síntomas que acarrea.
El tratamiento de soporte incluye la administración de hemoderivados o transfusiones para revertir la anemia. El grado de parasitemia (parásitos en sangre) no se correlaciona con la anemia concurrente y no debería usarse como factor decisivo para realizar o no la transfusión. Por lo que si el veterinario lo considera, aunque sea un tratamiento caro, esto podría suponer la diferencia entre la vida y la muerte.

Antibióticos como la doxiciclina pueden ayudar a reducir la sintomatología clínica y se ha asociado con una disminución en la mortalidad. Si hay otros síntomas habrá que tratarlos.

Por último, lo mejor será prevenir esta enfermedad en vez de tratarla. Esto se hará con un correcto protocolo antiparasitario anual, siendo muy importante en meses donde abundan las garrapatas. Se podrá hacer mediante collares, pipetas o pastillas antiparasitarias.

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